Fibra sensible

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Te voy a hablar directamente a ti que estás con la autoestima baja. Vamos a recorrer este camino para que puedas determinar, en primer lugar, cuáles fueron las causas inmanentes para tu desmotivación y para tu baja autoestima, y luego vamos a ponernos a trabajar en ello. Permítele a tu mente conectarse con ese sistema de autovaloración que ha conseguido que la humanidad sobreviviera durante millones de años. No fueron las personas que se desprecian, sino las que se aman las que hicieron que hoy estemos vivos y comunicándonos a través de este medio. No fue la gente desmotivada la que creó las obras de arte más maravillosas de la historia, no fue la gente de baja autoestima la que logró sobrevivir a enfermedades, guerras, asedios, invasiones, pobreza y hambre.

¿Por qué hace millones de años no existía la baja autoestima? Porque el que la padecía moría…

La gente no se deprimía ni se compadecía a sí misma, porque si lo hacía, estaba muerta,

Vamos en primer lugar a tratar de entender cómo se formó mi imagen propia. Presta mucha atención:

El espejo te devuelve el reflejo de lo que tu mente cree. Los haces de luz penetran la pupila, viajan por el nervio óptico, llegan al cerebro, se decodifican las imágenes y se forman en la retina del ojo, eso es lo que vemos. El punto clave aquí es justamente ese proceso intermedio mediante el cual las imágenes son decodificadas por nuestro cerebro. Solo podríamos tener una visión objetiva de la realidad si no existiera el nervio óptico, si las imágenes entraran, se formaran y salieran en la retina del ojo, y aun así no estarían exentas de nuestro juicio y evaluación. Pero esto no sucede, nuestro cerebro está en el medio para establecer una interpretación instantánea de esa información que absorbe, y ¿de dónde saca esa interpretación? Pues de la información que tiene acumulada, la más cercana, la más reciente, la de más fácil acceso… la equivocada.

Y finalmente nos devuelve la imagen. Dicha imagen, si el ojo está sano y funciona de manera normal y no tiene ninguna anomalía, reflejará la realidad tal cual es, pero la interpretación que hagamos de esa realidad, eso le concierne a nuestra mente. Hacer un juicio interpretativo acerca de si lo que vemos es feo, lindo, alto, gordo, flaco, atractivo o repugnante. A nosotros como seres humanos no nos alcanzará con ver la realidad, necesitamos interpretarla, juzgarla y establecer parámetros medibles, y cuando esto ocurre frente a un espejo que refleja nuestra imagen, frente a un trabajo u obra de nuestra propia autoría, o algo realizado por nosotros mismos, entra la parte subjetiva a trabajar en lo que más conoce: a ti mismo. Tu voz, tu cerebro, tu mente se enfocan en otorgarte un feedback de lo que conoce de sobra, como si se tratara de un anciano al que un niño le pregunta por su juventud. Te habla de ti, a partir de ti y hasta ti. Porque recuerda que nunca has salido de adentro de tu cerebro. Ese es el único sitio donde has estado.

Esa devolución de lo que eres, que tu mente te otorga, no es más que el resultado de los pensamientos que tú vienes fijándole a tu sistema nervioso.

La imagen que el espejo te devuelve estará delimitada por los condicionamientos que le hayas establecido previamente:

1. Lo que piensas de ti mismo

2. La importancia o el crédito que le otorgas a lo que los demás piensen de ti.

3. Lo que eres y lo que piensas de eso que eres.

Mientras estoy escribiendo este libro me surgieron dos preguntas clave:

La primera ¿cómo puedo hacer que tu autoestima se eleve?

Y la segunda ¿Cuáles son las fibras más sensibles de la consciencia humana?

Porque si puedo llegar a la fibra más sensible, puedo desde allí, instalar pensamientos en tu mente que ayuden a levantar tu autoestima. Estas palabras que estás leyendo están provocando diferentes emociones en ti

¿Cómo es eso posible? Dado el carácter subjetivo, tú sabes que soy un ser humano como tú, piensas, además, que estoy capacitado o tengo un conocimiento previo para hablarte de lo que te estoy hablando y entonces tu mente hace que estos símbolos que forman las palabras, adquieran una interpretación y tú acabas por darle crédito a esto que estás leyendo. Por eso funciona y por eso un libro con la información correcta puede ser tan poderoso. Si yo escribo la palabra “elefante”, tu mente piensa enseguida en un elefante, sí exactamente, en ese elefante que estás pensando ahora mismo. Pero la palabra “elefante” no se parece ni remotamente a un elefante de verdad ¿Por qué piensas en un elefante entonces? Debido a la interpretación que tu mente hace.

Entonces cuáles son las fibras más sensibles de las personas, porque si puedo descubrirlas, entonces mi tarea se facilitará enormemente. Quizás pueda encontrar alguna de ellas entre las siguientes que voy a arriesgar.

El amor por sus hijos.

Sentirse importantes.

El deseo sexual.

El orgullo propio.

Los sueños y deseos.

El sentimiento de pertenencia (a un país, ciudad, partido político, etc.)

La amistad.

El honor.

La lealtad.

El amor.

La venganza.

A partir de sea cual fuera la fibra que más te sensibiliza, esa que hace que te pongas en marcha cada mañana, esa que te obliga a cambiar de parecer, a ceder una discusión, a hacer cosas extraordinarias, a desesperarte, a intentarlo todo, y hasta quizás a dar tu propia vida…

La fibra más sensible en un ser humano, se refiere a la máxima expresión de su ser, esa parte con la que no te puedes meter, eso que no puedes comprar, esa parte a la que no puedes insultar sin que esa persona se sienta insultada también.

Te pediré que encuentres esa fibra sensible, esa que solo tú conoces, y que realices una vez la hayas identificado, los siguientes ejercicios:

¿A cuántas cosas renunciarías por conseguir o conservar esa que es la máxima expresión de tu ser?

Por lo general las personas tienen dos fibras sensibles bien marcadas: sus hijos o sus sueños.

Esto lleva al ejercicio que te he propuesto:

¿Sacrificarías el sexo por tus hijos? Es decir dejarías de tener sexo por el resto de tu vida porque eso salvaría a tus hijos. Casi el 100% de la humanidad respondería que sí a esta pregunta. Ahora ¿sacrificarías todo tu dinero por alcanzar tu sueño? ¿Sacrificarías tu brazo derecho por un millón de dólares?

Con esto quiero lograr que entiendas la importancia en las fibras sensibles, pueden ser varias, pero hay una que es la más importante de todas para cada persona en particular. eralSidebarNam