Motivación Instantánea

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Un niño tiende a convertir todos los momentos en momentos fabulosos, puede entretenerse por horas jugando con el mismo juguete. El niño dispone de una facultad maravillosa de motivarse por cualquier cosa, un niño le dice a otro: “¡Vamos a jugar!” Y el otro le contesta: “¡Vamos!” Todavía no saben a qué van a jugar y ya están motivados. Un niño se levanta con toda la energía que tiene a su alcance, porque para él, el mundo es un lugar de juegos.

El desempeño de la imaginación del niño se desenvuelve a niveles extraordinarios. El niño inventa. Si se le regalan juguetes, inventará una historia maravillosa que tendrá de protagonistas a esos juguetes, si no se le regala nada, tomará palitos, piedras y hojas, e inventará un mundo fantástico también.

La motivación de un niño podría deberse a que el mundo para él es un parque de diversiones, es el escenario para sus ilusiones e imaginación, pero ¿cómo utilizar esa fuerza motivadora instantánea? Ya que el niño estará lleno de energías para hacer lo que le gusta, pero ni bien le decimos algo como: “ordena tu cuarto”, la energía se desvanece, arrastran los pies y se sentirán agotados, es decir que generan ellos mismos el cansancio o la energía.

Una técnica para desarrollar la motivación instantánea innata de los niños, podría ser convertir esas tareas tediosas en momentos geniales. Tú tendrás que actuar, él no. A él se le presentarán como juegos, siempre y cuando tú así se lo muestres. Esto es así de sencillo, ¿por qué una niña juega a cocinar? Si es una tarea que la gran mayoría de las mujeres odian, porque “juegan” justamente, si se les ordenará cocinar, seguramente no lo harían con el mismo entusiasmo. Un niño juega al mecánico y le parece el mejor juego del mundo, ahora dile que tiene la tarea de arreglar algo en un automóvil, le parecerá algo aburrido, simplemente porque cambiaste el concepto de “Juego” por “Tarea”. De esta manera nos damos cuenta de la importancia que tiene la interpretación que hacemos de la realidad y de qué manera influye en nuestra motivación. La realidad no existe, solo existe la interpretación que hacemos de ella.